Hay un momento en el que todas las historias son una sola. Cuando el pasado y el futuro se juntan se les llama presente. El problema es querer hacer parte del futuro, y ser el presente sin aceptar que existió el pasado; no nos pertenece.
El otro problema es darnos cuenta que el pasado que no nos pertenece sí hace parte de nosotros eventualmente, y que sin él no existimos.
Pero no quiero aceptarlo.
Recurro al otro cosmonauta para apoyarme en la idea de que no todo tiene porque suceder como sucedió, sino más bien, debería suceder como me gustaría que fuera: que no existías hasta que llegué a tu vida.
Soñé que mi llegada al espacio duraba 15 minutos, Pero igual era un héroe para la gente que me esperaba en la tierra.